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Incineración o Inhumación?

Hace más de 50 años que la iglesia católica admitió la cremación como práctica aceptable dentro de sus rituales funerarios. Este hecho, junto con el aumento del laicismo y un cambio profundo en la sociedad respecto al tratamiento de la muerte y su concepto ritual, han producido un aumento progresivo de las incineraciones, que aun estando todavía por debajo de las inhumaciones en la mayoría de las provincias españolas, refleja una clara tendencia al alza.

La media de incineraciones en el Estado Español se sitúa alrededor del 36-38% aunque en ciudades como Sevilla o Málaga se dispara hasta el 70%, con un aumento anual de un 2% de media en todas las provincias.

Incineraciones en Barcelona

A falta de los datos definitivos de 2015, en 2014 se produjeron un total de 16.336 defunciones en la capital catalana, de las cuales 7.598 fueron incineraciones. Por lo tanto en el 46.51% de las mismas se optó por la incineración frente al entierro tradicional.

Alternativas a la inhumación

Este cambio social ha provocado que el sector funerario se adapte a las nuevas exigencias y aparezcan diferentes alternativas más comprometidas con el medio ambiente, para dar respuesta a un sector claramente en aumento.

El 50% de las urnas y de los ataúdes destinados a la incineración son absolutamente sostenibles y no contaminantes al no contar con barnices químicos, plásticos, tejidos u otros elementos no biodegradables.

Hay que tener en cuenta que las nuevas generaciones están más dispuestas a romper con el tabú de la muerte y optan por una forma más natural de entender el ciclo de la vida, que busca darle al concepto de “despedida” un tono menos lúgubre y triste, para substituirlo por un homenaje y un recuerdo de la vida del ser querido.

Ventajas de la incineración respecto a la inhumación

Disponer de las cenizas del ser querido nos abre muchas posibilidades a la hora de personalizar nuestro ritual de despedida. Nos encontramos en un momento en el que buscamos en todos los ámbitos, nuestra reivindicación personal como individuos y por tanto tenemos la necesidad de diferenciarnos del resto y eso también sucede frente a la muerte.

Cada vez es más habitual que de la misma manera que planificamos personalmente muchos aspectos de nuestra vida, también lo hacemos respecto a nuestras últimas voluntades. Son muchos los que tienen claro que quieren ser incinerados y transmiten a sus familiares más cercanos el destino deseado de sus cenizas. En este aspecto la incineración nos facilita cumplir deseos especiales respecto a los lugares de reposo, como puede ser el mar u otros espacios naturales.

Otra ventaja de las incineraciones es el espacio, ya que los cementerios tienen una capacidad limitada y por otro lado, requieren un mantenimiento de los nichos que muchas veces crea intranquilidad y sentimiento de culpa en los familiares, si este mantenimiento no se puede llevar a cabo todo lo a menudo que desearían.

Por último es un hecho que la incineración es más económica que la inhumación y por tanto, en tiempos de crisis, este factor, sin ser el más determinante, también favorece la tendencia al alza de esta opción.

Es bastante probable que de mantenerse esta tendencia, en menos de una década las incineraciones superen o al menos igualen a los entierros, por lo menos en los principales núcleos urbanos.

Organizamos el acto de depositar las cenizas de tu ser querido bajo las olas del Mediterráneo

 
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